Este informe tiene su base de presentación pública en el año 2016, una actualización realizada en el año 2020 y una revisión y ampliación del análisis en el 2024.
Lo que seguidamente se desarrollará, se puede considerar como el estado actual y el grado de inversiones mínimas requeridas en infraestructura en la Provincia de Buenos Aires, en cuatro áreas claves que repercuten en forma directa en la calidad de vida de los bonaerenses: Obras Hidráulicas para mitigar inundaciones, Agua Potable, Cloacas y Caminos.
Muchas veces los bonaerenses hemos hasta naturalizado las quejas cotidianas por la calidad y disponibilidad de agua potable, falta de cloacas, inundaciones recurrentes y por el estado de las rutas. Pero en esa vorágine de incomodidades, mezcladas con resignaciones, nos purismo alguna vez a plantearnos ¿Cuál es el real grado de situación que padecemos en cada una de las áreas referidas?. En mi caso, desde un encuadre técnico planificador, sí me lo hice, hace por lo menos quince años atrás, y desde ese momento me impuse escudriñar sobre el estado de situación de manera permanente.
Este informe es el resultado de diferentes investigaciones que fui llevando adelante a lo largo de varios años. El punto de partida consistió en ir reconociendo las realidades de cada región provincial, y para ello empecé recopilando las noticias que salían en diferentes medios periodísticos, tanto locales como aquellas de alcance regional como provincial. Desde las quejas vecinales por insatisfacciones en los servicios,a noticias de consecuencias trágicas por deficiencias o inexistencia de obras de infraestructura.
Ese gran cúmulo de información obtenida, demandaría una desafiante y extensa etapa de interpretación de esas realidades. Reconociendo que si bien muchas veces me resultaba muy tedioso el avance, a su vez fueron conformando, una base sólida de conocimiento, que me permitió entender cómo realmente estábamos, las diferentes urgencias para un pueblo, para un distrito, para una región. Y desde ahí, esas realidades fueron dando lugar a planteos de las obras necesarias para revertir esas injustas situaciones de calidad de vida.
Pero esas “necesidades” que fuí identificándolas, debía sopesarlas con un Estado presente que -con una visión planificadora- lleve adelante acciones públicas tendientes a revertirlas, concretamente con el planteo de obras acordes, algunas de carácter local, y otras más abarcativas, que debían contemplar análisis regionales.
Y pensar en Obras significa en pensar en criterios de diseño acordes, y eso implica, además del análisis de diferentes alternativas, de definir criterios sobre los cuales se deben orientar los proyectos, y al decir proyectos, esto conlleva a plantear desarrollos técnicos que permitan dar forma a dimensiones, a cuantificar las cantidades de cada los diferentes componentes que permitirán la ejecución de dichos proyectos. Como se pueden imaginar, era un gran desafío, una tarea muy ardua en la que en primer lugar partí tomando, en consideración y análisis, los proyectos oficiales que fueran expuestos públicamente, y, en su defecto, partiendo desde cero adoptando criterios de planificación ingenieriles razonables, con cálculos de cómputos aproximados, de modo de poder llegar a definiciones preliminares con nivel de factibilidad. Para que “en comunacho” se entienda mi objetivo, lo expresaré con una frase muy trillada pero certera, “que el árbol no me impida ver el bosque”, esto es, nunca fue mi objetivo llegar a un Proyecto Ejecutivo, sino al análisis global, con cuantificación técnica y económica aproximada de lo que puede salir una Obra, como un conjunto de Obras, como la realidad macro de la infraestructura de la Provincia.
Con esos objetivos en mente, y acciones llevadas adelante, estoy convencido que, lo logrado, da un entorno de valoración que puede servir como base de discusión de una Política Integral de Planificación que involucra períodos de ejecuciones programados contínuos, en plazos razonables previstos entre 20 y 30 años de ejecuciones mínimas ininterrumpidas, que trasciendan mezquindades políticas, e involucren objetivos comunes frente a diferentes gestiones políticas a las que les toque la gran responsabilidad de gobernar la Provincia.
En esta nueva presentación, la estimación del déficit de inversiones en infraestructura para la provincia de Buenos Aires, arrojó una cifra del orden de los 51.800 (cincuenta y siete mil ochocientos) millones de dólares. A esta altura, los que ya vieron mis publicaciones anteriores, donde expresaba 39.100 millones de dólares de déficit, corresponde aclarar que, en esta revisión, decidí avanzar en la cuantificación de obras adicionales en relación con los servicios de agua potable y cloacas que no fueron incluidas en las presentaciones previas. Esto es, en la cuantificación de montos requeribles para la ejecución de ampliaciones y/o construcciones de Plantas Potabilizadoras de Agua Potable, y tomando en cuenta para ello, una proyección de crecimiento poblacional de 30 años, esto es hasta el 2055. El mismo criterio adopté al cuantificar el monto requerible para la construcción de Plantas de Tratamiento de Líquidos Cloacales.
Sí, como podrán ver en el párrafo anterior, la cifra que representa el total de déficit de infraestructura en las áreas referidas, es una cifra muy grande, pero aún así la misma es apenas el piso de inversiones requeribles para sentar las bases de una provincia que brinde servicios de mejor calidad, y que a su vez se encuentre mejor preparada para acompañar el avance de un Cambio Climático cada vez más marcado.
Del monto total de déficit de infraestructura estimado, tal como en análisis anteriores, la mayor preponderancia lo siguen teniendo las Obras Hidráulicas (fundamentales para salvar vidas y evitar pérdidas cuantiosas, ante el Cambio Climático) con una inversión del orden de los 22.000 (veintidós mil) millones de dólares, luego le siguen las obras de cloacas, con 20.500 (veinte mil quinientos) millones de dólares.
Luego, con una inversión requerible del orden de los 6.000 (seis mil) millones de dólares le sigue las inversiones requeribles para Agua Potable y, finalmente, con unos 3.300 (tres mil trescientos) millones de dólares para mejoras de Caminos de la red primaria provincial.
A modo de resumen se presenta un breve raconto de las obras contempladas en cada una de las áreas de infraestructura consideradas.
OBRAS HIDRÁULICAS –
Como lo expresara, la estimación de Obras para mejorar la situación de la Provincia frente al cambio climático, requiere de una inversión del orden de los 22.000 (veintidós mil) millones de U$S.
La mayor inversión lo llevaría la Cuenca del Salado, con una estimación de inversión total del orden de los 9.650 (nueve mil seiscientos cincuenta) millones de U$S; obras estructurales de desagües en el conurbano por una inversión del orden de los 5.900 (cinco mil novecientos) millones U$S, además del costo que representarán las reconformaciones de las secciones de los cursos de agua de las Cuencas que involucran (y que ya se encuentran contempladas en el siguiente paquete de obras previstas para diferentes cursos de agua); reconformación de cursos de agua en la cuencas Matanza-Riachuelo, Río Reconquista, Río Arrecifes, Río Areco y Río Luján por 1.870 (un mil ochocientos setenta) millones de U$S; estimación de inversión de 4.400 (cuatro mil cuatrocientos) millones de U$S para obras en trece Ciudades del interior provincial que poseen riesgo latente de inundaciones.
AGUA POTABLE –
Por un lado, considero una estimación de montos para la construcción de tres grandes acueductos: Acueducto Río Colorado Bahía Blanca, Acueducto del NorOeste y Acueducto Circunvalar del Conurbano. Sólo en concepto de estos tres acueductos la inversión requerible me arrojó del orden de los 2.900 (dos mil novecientos) millones de dólares.
Por otro, dado que en la mayor parte de las ciudades los tendidos existentes se encuentran con una gran deficiencia en su conservación, siendo muchos de ellos de sus épocas fundacionales, es que se contemplé una reposición de la mitad de dichos tendidos, y la incorporación de los usuarios que aún no cuentan con servicio de red. En este punto, en concepto de nuevas redes, troncales, secundarias y terciarias, la inversión requerible me arrojó del orden de los 800 (ochocientos) millones de dólares).
Y como se dijera, a este análisis le faltaba cuantificar nada más, ni nada menos, que las ampliaciones, y/o construcciones de Plantas de Tratamiento de Potabilización de Agua. Estas Obras son fundamentales, no sólo por la necesidad de brindar la cantidad de agua necesaria para cubrir la población actual en su totalidad, sino que, en sus diseños, deben contemplarse una capacidad de abastecimiento para la población prevista en los próximos treinta años. Esto me arrojó una previsión de inversión del orden de los 2.200 (dos mil doscientos) millones de dólares.
En resumen, para dar cumplimiento con este vital servicio, la inversión requerible total ronda los 6.000 (seis mil) millones de dólares.
CLOACAS –
Es uno de los servicios que más atraso presenta, sólo un 47 % de los bonaerenses cuentan con dicho servicio de red. A su vez, del porcentaje de Población que sí posee el servicio, sólo una pequeña parte cuenta con Plantas de Tratamientos de Líquidos Cloacales para dichos fluidos, lo cual viene siendo responsable de una gran contaminación de nuestras aguas, en resumen esto está provocando una gran contaminación del medio ambiente. Por eso, en esta nueva presentación, no podía dejar de cuantificarlas, e incluirlas como un tema que debiera ser prioritario.
CAMINOS –
Se estima que aproximadamente el 50 % de las rutas pavimentadas se encuentran en mal estado, como también el 50 % de los caminos rurales. En concordancia con ello, puede estimar que el grado de inversión básica de mejoras sería del orden de los 3.300 (tres mil trescientos) millones de U$S.
Tal como se expresara en el anterior párrafo, la estimación de inversión es la básica requerible, pero hay arterias de vinculación que, por sus extensiones, vinculaciones geográficas que involucran, y el tránsito circulante, requieren ampliarlas a Autovías y Autopistas. Algunas de dichas trazas son rutas nacionales, con lo cual la intervención de inversiones del gobierno nacional son más que necesarias.
CONCLUSIONES
No desconociendo la realidad presupuestaria que viene padeciendo la Provincia, y para que realmente podamos llevar adelante las obras que necesitamos, estoy convencido que la lucha de los bonaerenses debe ser el reclamo por el porcentaje de coparticipación que se cedió en la gestión provincial que gobernó entre los años 1983 y 1987. Al respecto los bonaerenses aportamos, a las arcas del gobierno nacional, un 40 % de lo recaudado, y sólo retorna como coparticipación apenas un 21 %. En ese casi 20 % que nos vienen quitando a lo largo de 37 años, están las respuestas, no sólo al “déficit de infraestructura” acumulado que padecemos, sino las correspondientes a otras áreas, como salud, educación, entre otras.
La Planificación es esencial para optimizar los recursos del Estado y llevar adelante un plan armónico en el tiempo. Pero para realizar una planificación adecuada, uno de los aspectos fundamentales es el sinceramiento de las distintas realidades que tenemos, y recién allí pensar en las obras, en sus cuantificaciones económicas, y en las etapas de ejecución razonables para llevarlas adelante.
No se trata de exigir a una particular Gestión de Gobierno que solucione el déficit de Obras que tiene la Provincia, pero sí de ser consciente del estado de avance de la ejecución del Plan de Obras que ya se venía desarrollando, y tomar la responsabilidad moral ante la sociedad de proseguirlo, de acuerdo a las situaciones económicas imperantes.
Toda la dirigencia política, provincial y nacional, deberá debatir qué Plan de Obras necesita la Provincia, y una vez definido debe ser una “Política de Estado” inquebrantable. Cada Gobernante debe honrar los fondos que la ciudadanía aporta con sus impuestos, optimizando los mismos, en correspondencia con la prosecución del Plan de Obras marco.
Siendo conscientes que los recursos económicos son limitados, es claro que el criterio de prioridades de obras, deberá guardar el equilibrio necesario con una planificación a corto, mediano y largo plazo.
En la Planilla “Análisis de Situación Infraestructura Provincial – 2024” se volcaron las inversiones estimadas requeribles en correspondencia con las Obras Hidráulicas, Agua Potable, Cloacas, y Caminos, aclarándose que en éste último no se contempló alternativas de inversiones a largo plazo, dado que deberían resolverse a mediano plazo.
Conociendo la magnitud estimada de inversiones requeribles para cada área de infraestructura, la dirigencia política podrá tomar mejores decisiones de cómo y en qué área invertir, así como de la cantidad de años de inversiones continuas de de la misma magnitud que deberá llevar adelante, año tras año, hasta complementar el ciclo de mejoras previsto. En la proyección de inversiones requeribles en el tiempo para mejorar el grado de infraestructura fui presentando, en diferentes columnas, las magnitudes de inversiones que se corresponden con la cantidad de años que demandarían mantenerlas. Si bien desde mi visión planificadora estimo que un plazo de inversiones continuas para mejorar sustancialmente la calidad de vida generacional de la sociedad, no debería ser mayores a 20 años, pero siendo consciente de la realidad económica que cíclicamente afecta a nuestro país, es que presento un abanico de alternativas de inversiones que van de los 20 a los 50 años.
Para asegurarme que no queden dudas sobre dicha Planilla, a modo de ejemplo se considera lo planteado como inversión total estimada requerible para Obras Hidráulicas, esto es 22.000 millones U$S. Ello involucra proyecciones de obras a corto, mediano y largo plazo. Como parámetro de referencia, y de comparación presupuestaria que antes refiriera, si se plantea un Plan Integral de Obras Hidráulicas con una inversión contínua de 20 años de ejecución, se debería llevar adelante una inversión, año a año, de 1.100 (mil cien) millones de U$S.
Claudio M. Velazco
Ing. Hidráulico y Civil
