Las migajas de Obras Públicas previstas en el Presupuesto Nacional 2025

En el presente informe se ofrece un pormenorizado análisis del Presupuesto Nacional 2025 en relación a las obras públicas previstas para el territorio nacional, en el cual se vislumbra un porcentaje de inversión menguado e insuficiente, sólo comparable con lo ejecutado en tiempos de pandemia. 

Después de haber analizado durante casi dos meses el Proyecto de Presupuesto 2025 que presentara el Ejecutivo Nacional, creo que el título elegido es, lamentablemente, el más acertado.

Pero antes de desarrollar el análisis específico, presento el primer gráfico que elaborara en relación con la “Distribución del Presupuesto”, o la distribución de “la torta” como habitualmente se expresa. En él se aprecia la incidencia de cada uno de los Ministerios del Poder Ejecutivo, como también el Poder Legislativo y Judicial y, entre “otras yerbas”, la preponderancia que ocupan la “Deuda Pública” y las “Obligaciones del Tesoro”. 

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También podrán ver que las “Obras Públicas” no se visualizan, y esto se debe a la quita de su rango ministerial, y su degradación como “Secretaría” dependiente del Ministerio de Economía. Por esto, tampoco me permitió de un modo directo y sencillo, sopesar su incidencia real respecto a todo el paquete presupuestario. En efecto, demandó un análisis más profundo  a la hora de tener que discernir entre las “inversiones”  (“Gastos” para el Gobierno Nacional) previstas para infraestructura prevista, tanto directas como indirectas. 

En tal disgregación, tomé en consideración las diferentes áreas intervinientes, muchas de ellas correlacionadas, de modo que me permitieran separarlas entre sí, y llegar así a las inversiones específicas previstas de ejecuciones de Obras Públicas previstas. Como dije, este proceso de separación y selección no resultó fácil, a tal punto que, en aquellos casos de dudas, opté por incorporarlos en el “paquete de Obras” que fui conformando. 

Con todo lo expresado, “la verdad de la milanesa” marcó un apenas 1,22 %, respecto al total de los 117,5 billones de pesos del presupuesto total presentado. El porcentaje delatado en el análisis es muy, pero muy bajo, y seguramente, a mediano plazo dejará expuestas las consecuencias de esa decisión política de “bajada de pulgar” a las Obras Públicas, de Obras que nunca deben discontinuarse, como ser, Obras de Caminos, Obras preventivas de Inundaciones, Obras de Conservación sumamente necesarias para un adecuado funcionamiento de la red ferroviaria activa, Obras de tendidos de red de Agua Potable y Cloacas, acompañadas de las necesarias construcciones de las correspondientes Plantas de Tratamientos para ambos tipos de fluidos. 

Este “goteo de Obras Públicas” previstas, fue volcado en un Cuadro, en el cual,  las diferentes filas se corresponden con diferentes áreas relacionadas con infraestructura y en columnas los montos de inversión previstos. C:\Users\PC\Downloads\INFORMES ACTUALIZADOS\PROPUESTA PODER EJECUTIVO NACIONAL -  PRESUPUESTO 2025\archivos importantes a analizar\archivos definitivos a presentar en informe\SOLO IMAGENES FINALES\CUADRO~1.JPG

Los montos de las diferentes áreas fueron ordenados de mayor a menor. Y respecto a los montos referidos se los presenta en doble columna, en una, la unidad considerada es en “millones de pesos” y, en la otra, los mismos valores pero convertidos a dólares, habiéndose contemplado para ello un dólar oficial de 1.150 $ (qué es una cotización estimada del “dólar oficial” para mitad del ciclo 2025, y definida a partir de la previsión oficial de un dólar de 1.200 $ para fines del 2025).

Presentar inversiones en dólares me parece muy necesaria para la interpretación desde un marco macro-económico. Si pensamos en “pesos”, la realidad es que “muchos ceros” en las cifras nos quita una visión interpretativa más global de la real propuesta de  inversión en infraestructura. Y, por otra parte, de dispararse la cotización del dólar (o más bien, de sincerarse la economía), los montos reales de inversiones nos servirá para ver cuanto nos separamos de los objetivos de inversiones previstas.

Cabe mencionar que, en los montos de dicho Cuadro, también se encuentran incorporados lo previsto para el 2025 en Planilla Anexa al Art. 16, del Capítulo II del Presupuesto. Respecto a esta Planilla, cabe mencionar que se trata de un detalle de montos de inversión de 268 Obras, cuyas ejecuciones prevén llevarlas adelante involucrando más de un período económico, que va desde el 2025 al 2027 y, inclusive, algunas culminando sus ejecuciones dentro del período  2028.

Para una mejor interpretación y análisis de lo expresado en el anterior párrafo, se procedió a elaborar una Planilla resumen donde, por un lado, se volcó el resultado de las inversiones a devengar previstas en cada período y, por otro, el grado de avance promedio de dichas obras en correspondencia con dichos períodos. 

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Me detengo un poco en ella, ya que, a mi modo de ver, desde otro ángulo queda expuesto el grado de desinterés  que le da el Gobierno a las inversiones en Obras Públicas. 

Para que se entienda, empiezo haciendo una pregunta retórica desde un punto de vista técnico, ¿es razonable llevar adelante ejecuciones de Obras, con Planes de Trabajo y Curvas de Inversiones que involucren hasta cuarenta y ocho meses?. Como respuesta, les digo que dependerán de la magnitud de cada Obra, algunas pueden requerir períodos de ejecución de doce meses, otras dieciocho meses, pero, pensar en mayores tiempos de ejecución, sólo se podrían justificar si se tratasen de “mega obras”. Empero, para una gran parte de las Obras presentadas en ese Anexo, los plazos de ejecución contemplados no tienen justificativos técnicos válidos, es decir, “se estiran” innecesariamente.

Por eso, estimo que la verdadera razón puede radicar en un doble objetivo, uno de ellos está a la vista porque el propio Milei lo expresa: él no cree que el Estado deba hacerse cargo de las Obras Públicas. Por eso, el Gobierno, con ese pensamiento en mente, pero sabiendo que “algo debe igualmente mostrar que ejecuta”,  estira sus plazos de ejecución como chicles. Pero esto encarecerá los costos de las Obras, ya que al plantearse  plazos de ejecuciones tan amplios, y con una estabilidad económica que pende de un hilo, las Empresas seguramente se presentarán a las licitaciones con montos que les permitan cubrirse ante los vaivenes económicos, y también los reales mayores gastos fijos que estas obras les demandarán.

Pero en otro ensayo de conjeturas, en ese doble objetivo que tal vez tenga el Gobierno, desde un punto de vista político, la ejecución de obras que duren todo lo que resta de su Gestión, les permitirá tener de rehenes a los Gobernadores, con las latentes amenazas de no continuidad de las mismas, si es que ellos no acompañan los diferentes proyectos que desee llevar adelante el ejecutivo en el Congreso Nacional.

ALGUNAS CONCLUSIONES

Históricamente, en Argentina, la incidencia presupuestaria en Obras Públicas, en promedio, no fue inferior al 3 %. A modo de ejemplo se adjunta un simple cuadro de incidencia de esta área en correspondencia con algunos presupuestos de gestiones más próximas en el tiempo.

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El 2016 es un ejemplo de la importancia que le dio el Gobierno del Pte Macri a la Obra Pública en su primer año de gestión, con una incidencia de más del 10 %, pero claro, aclarando que eso fue a costa de un gran endeudamiento internacional.

Otro ejemplo en el piso opuesto de inversiones se dio en el 2020, pero claro, fue en plena pandemia. Igualmente, se debe aclarar que, inclusive ese porcentaje no fue exclusivo para Obras Públicas, sino que debe tenerse presente en ese momento seguía vigente la estructura que dejó Macri, esto es “Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas”.

Por eso,  este 1,22 % del Presupuesto 2025 presentado por el Gobierno De Milei para Obras Públicas, en lo más próximo se asemeja a lo invertido por Alberto Fernandez en el momento más crítico de la pandemia.  Pero a diferencia de ese 2020, con una “Industria de la Construcción” paralizada por un tema sanitario, ahora la decisión política es “desechar la Obra Pública”, basado entre tantas cosas, en el desprecio que él siente hacia el propio Estado, y que administra.

Ahora, en relación con la cifra calculada de inversión prevista, 1248 (un mil doscientos cuarenta y ocho) millones de U$S, una cifra que para algunos puede ser inimaginable y hasta pensar que es excesiva, en realidad, si tomamos conciencia de la magnitud del País, y del déficit de infraestructura que venimos teniendo, esa cifra, en el marco del Presupuesto 2025 presentado, es insignificante.

Con respecto a lo expresado en el anterior párrafo, y para que se tenga una somera idea cuantificada de la situación, puedo mencionarles que, sólo en relación con los servicios de agua potable, cloacas, caminos y servicios ferroviarios, a partir de un profundo análisis que vengo llevando adelante, el déficit de infraestructura a nivel nacional presenta un piso mínimo de inversiones requeribles del orden de los 55.000 (cincuenta y cinco mil) millones de U$S. Con ello, y si se mantuviese este tipo de inversión a cuenta gotas, se requerirían no menos de 44 años para ponernos al día con la infraestructura necesaria. Pero esto sería como una verdadera “bola de nieve” de déficit de infraestructura, ya que, toda la infraestructura existente se seguirá deteriorando y, la población se seguirá incrementando, y con ello, una mayor demanda en infraestructura.

Para ejemplificar de un modo más dramático, pero lamentablemente real, la situación de esta gestión gubernamental, si tenemos en cuenta que ya pasó un año de la gestión de este gobierno, donde literalmente primó la “Obra pública Cero” y, si se tiene presente lo previsto para este 2025 en Obras,  un 1,22 %, perfectament es dable expresar que, en dos años de Gobierno, es decir entre este  2024 que culmina y todo el 2025, la inversión promedio en infraestructura es aún más alarmante: un 0,61 % de un presupuesto equivalente 2025.

¿Se imaginan la postergación en la calidad de vida a la que está siendo sometida, y expuesta, la sociedad Argentina?, ¿tendrá este Gobierno presente que, en sus cuatro años de gestión la población Argentina se incrementará en alrededor de 3.500.000 de personas, y que este incremento poblacional requerirá de más servicios, y que de no tenerlos aumentará la crisis de infraestructura?

Poniendo blanco sobre negro, la falta de infraestructura adecuada se traduce, indefectiblemente en muertes, sea por accidentes por rutas no conservadas, sea por contaminación por falta de agua potable y cloacas, y así se podría seguir con las consecuencias de afectación por otros servicios. Pero en fin, son muchas las reflexiones que me quedan pendientes de expresar, pero dejo estas inquietudes, que tal vez sirvan de reflexión, y también para plantear los reclamos y las demandas legales y políticas que correspondan.

                                                                                                      Claudio M. Velazco

                                                                                                    Ing. Hidráulico y Civil

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